Además ahora le cuesta volver a conciliar el sueño cuando se despierta y se puede tirar hasta media hora en el pecho. Aparte de sueño, tengo la espalda destrozada y un brazo dolorido.
En estas noches, que suelen ser un par a la semana, maldigo haberle dado pecho porque pienso que con un chupete se dormiría y no necesitaría la teta (y a mi) durante 15 min hasta que cae. Blasfemo en voz alta en la madrugada porque no puedo más, porque es una tortura. Porque llevamos año y medio así, que se dice pronto. Porque estoy rodeada de madres que duermen o que se despiertan una o dos veces en la noche a lo sumo. Y porque me da la impresión de que soy una incomprendida. Porque siento que nadie sabe lo que es pasar una noche así, y la siguiente y la siguiente... Y después seguir el ritmo diario de trabajo, comidas y meriendas, juegos, parque, compras, cuentos, baño etc. Y sin apenas tiempo para una misma.Y por eso me dan ganas de llorar. Del cansancio que se acumula. De soñar con una noche con pocos despertares. De impotencia porque no sé cuándo llegará y no se qué hacer para intentar revertir esta situación. Y de que a veces encima se me culpe por mi manera de criar. Para que luego te pregunten si no vas a tener otro hijo. No.
La imagen negra. Así veo mi futuro.
(Publicado el lunes 25, pero escrito en la mañana del sábado 23)
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