jueves, 14 de septiembre de 2017

Relaciones de pareja con bebés de alta demanda

De todos es sabido que cuando llega un bebé, la relación de pareja cambia. Ahora hay una persona que se lleva todas la atenciones y todo tu tiempo. Hablo desde mi experiencia como madre para contaros que desgraciadamente muchas veces el papá es invisible. No invisible en su responsabilidad como padre, si no invisible a ojos de la madre, como pareja. Es un tema complicado de hablar y del que parece que nadie se atreve a contarlo. Muchas relaciones o matrimonios se rompen en los primeros años de vida de un bebé y es precisamente debido a esa invisibilidad y al estrés, ligado a una mayor irascibilidad, gritos, etc.
Una no tiene tiempo ni de cortarse las uñas de los pies o mirarse en el espejo. Lo que conlleva a que ni siquiera mires a la persona que duerme contigo. Uno piensa que después del puerperio, todo mejora. Piensas que tendrás más tiempo para ti. Pero no es así.
Cada pareja, igual que cada bebé, es un mundo. Cada madre vive y se toma la maternidad como mejor puede o sabe, por lo que no podemos generalizar. En mi caso, Lu con casi año y medio, sigue siendo el centro de atención. Yo sigo casi sin tiempo para cortarme las uñas, por lo que ya podéis imaginar que mi relación de pareja está bastante abandonada. Lo peor de todo es que no me da tiempo ni a darme cuenta de que lo está y no sé de dónde sacar tiempo para revertir la situación.

Ya es septiembre por lo que Lu ha comenzado a ir a la escuela infantil. Sin embargo, el tiempo que él está allí yo estoy trabajando. Cuando él sale yo también salgo. Esto significa que no hay momentos en los que el papá y yo estamos solos. Siempre somos tres. O sino, uno.
Lu aún no juega ni dos minutos seguidos solo. Si le pones la Tv como medida desesperada (no está recomendado que los bebés menores de dos años vean la Tv) no se queda tampoco quieto. O se aburre y requiere tu atención. Y no tenemos a nadie con quien dejarle unas horas, aunque sean dos para tomarnos algo los dos solos, ir a un spa o hacernos arrumacos tranquilamente. Es lo malo de vivir lejos de la familia y amigos.
Como no duerme por las noches, yo me acuesto con él. A las 21h estoy en la cama durmiéndolo y poco después caigo yo. ¡Ay si fuese capaz de dormir más horas seguidas! Yo podría levantarme después de haberlo dormido y ver alguna serie, cenar a la luz de las velas o simplemente tirarme en el sofá, leer o mantener una conversación con mi marido. Pero necesito sus primeras horas de sueño para dormir yo también, porque después empieza a despertarse cada hora.
En resumen, no tenemos tiempo para nosotros. Encontrar un hueco sin el bebé se hace imposible. No es que nuestra relación se deteriore, simplemente ha cambiado, pero muchas veces siento que lo tengo abandonado y no sé cómo revertir la situación. Os podéis imaginar cómo son nuestras relaciones sexuales, aparte de ser escasas.

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