sábado, 9 de septiembre de 2017

Bebé de alta demanda. Mi experiencia.

¿Qué es un bebé de alta demanda? Como su propio nombre indica, es un bebé más demandante que el resto. Lu es un bebé de alta demanda, aunque creo que va mejorando según pasan los meses (o eso quiero creer). Este tipo de bebés y/o niños se caracterizan por querer un contacto continuo con su madre y por no parar durante todo el día. Lo quieren "ver" todo, necesitan de estímulos continuamente. Lu nació con los ojos abiertos, indicándonos desde el segundo 1 que estaba deseoso por saber qué había ahí afuera.

Hay otra serie de características que pueden encontrarse en Internet. Normalmente no se cumplen todas pero sí la mayoría. Como ya sabemos, cada bebé es único y cada uno tiene su carácter. En mi caso, puedo destacar:

1. Bebé que necesitaba estar todo el rato en brazos.
2. El cuco del carro tenía pinchos. No hubo manera de dar un paseo tranquilo con él allí. Lloraba nada más meterlo. Nos pasamos al porteo y en contacto con papi o mami no protestaba y se dormía durante horas. Conforme fue creciendo hicimos varios intentos de meterlo en el cuco de nuevo, pero no funcionó. Cuando le pasamos al carro normal, donde ya tenía una visión más vertical y no mirando al aburrido cielo, a los 5 meses, al menos aguantaba en él unos 20 minutos.
A veces cuando paseaba porteándolo y veía a otros padres paseando tranquilamente a su bebé en el carro, me daban ganas de echarme a llorar.
3. Si el cuco o el carro no le gustaban, la cuna tampoco. Sólo duró en ella la primera semana de vida. Menos mal que nos la dejaron! A día de hoy sigue durmiendo en nuestra cama, es decir, colechamos.
4. Ir en coche era y es otro suplicio. Se aburre enormemente por muchos juguetes que tengas y con el padre entreteniéndolo dura 30 minutos sin quejarse. Soy yo la que conduce por lo que es tarea del padre ir atrás jugando con él.
Todos estos ámbitos tienen algo en común. El bebé está parado. No se puede mover. Incluso cuando le tenías en brazos porque aún ni gateaba, quería movimiento. No podías estar sentado con él, tenias que estar de pie moviéndote de un sitio a otro.
5. El baño, eso que supuestamente les gusta a todos los bebés y niños y que te dicen que lo hagas a diario para relajar al niño, con él no funcionó. Lloraba. Pasamos de bañarlo todos los días, a un día sí y otro no, a una vez a la semana. Sin jabón. La cosa mejoró al cumplir un año y ahora le encanta, siempre y cuando no le laves la cabeza.
6. Los masajes que tan buenos son para los cólicos tampoco había manera de dárselos. De hecho, no soportaba que lo acariciasen. Ahora con año y medio sí le gusta, se ríe cuando le doy con el aceite que compré cuando nació.
7. Sueño muy irregular y corto. De día nunca dormía más de media hora seguida, quedándose dormido en mi pecho. Pero porteándolo alcanzaba las dos horas. El porteo fue mi salvación, pero no lo pudimos hacer hasta que tuvo tres meses pues nació con bajo peso. Después lo sacaba papi en el pañuelo o mochila y yo podía aprovechar para ducharme, cortarme las uñas o quitarme los pelos del entrecejo.
Por las noches, despertares continuos que a día de hoy no mejoran: Un tramo de dormir tres horas seguidas y después despierta a cada hora.
8. No para quieto. ¿Cómo se va a mover un bebé que no gatea? demandando a quien lo tiene en brazos que lo mueva. Girándose de un lado para otro. No queriendo estar sentado cuando está en brazos sino sosteniéndolo de pie. Tomando pecho mientras mueve brazos y piernas.
Comenzó a andar a los 14 meses y prácticamente al mismo tiempo, gateó. Tanto ahora como cuando andaba cogido de las manos, lo que no le gusta es estar sentado. "Sentarse no es lo suyo" respondo cuando alguien le dice que se siente en el sofá, silla, banco, etc.

Por todo ello, son niños agotadores. Niños que te hacen pensar que serán hijos únicos. Niños que te hacen envidiar a las madres con hijos modorros o, como me dijo el chico que me vendió la silla de coche a contramarcha y que tenía ya 5 churumbeles, niños trampa. En muchas ocasiones he pensado por qué no me podía haber tocado un niño trampa a mí.

Cuando Lu empezó a andar, en contra de lo que me decía todo el mundo, yo me sentí un poco más liberada. Al menos ya podía tener unos segundos sin él en brazos para hacer algo.

En la foto, Lu haciendo lo que más le gusta. Andar sin parar.

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