Ya especificaré más adelante qué significa tener un bebé de alta demanda. En mi caso, cuadra exactamente con lo que escribe Madre Primeriza en este post. Sólo hay algunas ligeras modificaciones que os las haré saber en unos días. Para resumir en unas pocas palabras, es un bebé que te exige más: más atención, más juego, más movimiento (y dormir menos). Son agotadores. Sí, todos lo son, pero ellos más.
Somos una familia un poco nómada. En casi año y medio que tiene Lu ha vivido ya en tres sitios diferentes y en cuatro casas distintas. Únicamente cuando nació estuvimos rodeados de la familia y podíamos delegar en ellos a veces y aprovechar para hacer otras cosas, gestiones o descansar.
Ahora no es así. Estamos en una cuidad donde no conocemos a nadie. Básicamente solo hablo con mi marido, cuando Lu me lo permite, y en ocasiones con algún compañero de trabajo. Y así llevo ya más de un año.
Atrás quedaron las comidas o las cervecitas en las terrazas, aunque cuando paseamos con él y se duerme, muchas veces decimos: genial, se ha dormido, vamos a tomar algo. Y durante ese tiempo me puedo tomar relajadamente una cerveza con alguna tapa, sin tener que engullir o tragar prácticamente de un sorbo.
Y envidio a esas familias que tranquilamente están sentadas con sus hijos en los carros sin decir ni mu o entreniéndose con algún juguete y ellos hablando de sus cosas.
Cuando Lu se despierta pedimos la cuenta y salimos apresuradamente del bar. Normalmente hacia el parque o a casa.

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